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ASÍ FUNCIONA LA JUSTICIA...

29.04.2013 18:06

 

 

Éste sí, éste no. Éste tiene poder, éste no manda ni en su casa. Así funciona la justicia en un país, en el que no sólo se tendría que debatir sobre el actual estado económico-político. Existen otras áreas que incurren en numerosos errores. Y la justicia tiene mucho que decir al respecto. Un término que ha dejado de ser justo, una palabra que ha perdido credibilidad, una parcela de la realidad que es comprada por el mejor postor. Poderoso caballero es don dinero.

 

La semana pasada vimos las dos caras de la justicia. La rica y la pobre. La que favorecen a las personas con mayor poder adquisitivo (pueden recurrir a mejores abogados y prepararse una buena defensa) y la que perjudica a personas de a pie, gente que no dispone de recursos económicos.

 

Por un lado, tenemos la sentencia del atropello mortal de Ortega Cano. Dos años y medio de prisión para una persona que conduce bajo los efectos del alcohol y mata a una persona en un accidente de tráfico. Una condena mínima, que incluso será recurrida y no me extraña nada que sea modificada, se rebaje de dos años y el torero no tenga que ingresar en prisión. Un lugar en el que ya está Ramiro Pereira. Un anciano gallego que padece una minusvalía del 72%. Ramiro había sido condenado a dos años y seis meses de cárcel en el 2005 por una agresión con lesiones a una vecina. No es cuestión de justificar una agresión, un acto cuanto menos deleznable. No obstante, ¿cómo se puede poner la misma condena a dos acciones tan diferentes? En España todo es posible.   

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