Periodismo, deportes y actualidad

LA TROPA DEL PERIODISMO

10.09.2012 19:04

Hoy me tomo el lujo de copiar este artículo que he extraído de la Opinión de Málaga. Está teniendo mucha repercusión por las redes sociales. Retrata la dura realidad por la que están pasando los profesionales del periodismo. Hay muchos gremios perjudicados por esta crisis mundial, pero uno de los más sensibles está siendo el periodismo. Día a día se prolongan las malas noticias. Más desempleo, menos medios de comunicación, informaciones menos contrastadas... En fin, una tempestad de acontecimientos que están destruyendo una profesión tan bonita como necesaria. (El artículo no está íntegro, le falta el segundo párrafo).

 

GUILLERMO BUSUTIL. Cada día desayuno con el parte de bajas. Hombres y mujeres. Maduros y jóvenes. Soldados a los que la metralla de la crisis les revienta el vientre o les amputa el futuro. Son las víctimas de una guerra económica de la que el alto mando desconoce el frente. Ese campo de batalla impreso en un mapa de cálculo excel en el que despliegan estrategias teóricas y la vieja consigna de que para salvar a un país a veces es necesario sacrificar a miles de héroes. Carne de cañón, sombras invisibles con trauma postcombate, olvidadas en la penumbra rancia de los albergues que nunca visitan los generales. Cada día desayuno café amargo, recuerdo «Senderos de Gloria» de Stanley Kubrick y me duelo por dentro con el parte de bajas. Especialmente con las de aquellos profesionales que un día se alistaron voluntarios en la prensa. A muchos no los conozco. A algunos les pongo firma y rostro. Otros son amigos con los que compartí instrucción, trincheras, sueños y noches en las que sacudirse la pérdida de la inocencia y el hedor de las batallas. Da igual que sean veteranos o reclutas, tropa, sargentos o capitanes. Todos, plumillas, locutores, fotógrafos, productores, técnicos, editores e incluso comerciales, son compañeros de armas. Ver sus nombres en el parte de bajas, comprobar que cada vez quedan menos medios de comunicación, que cada vez es más difícil encontrar informaciones y opiniones contrastadas, rigurosas y con aliento humano, me produce pena y un sueño intranquilo.

 

 

Mal futuro tiene una sociedad en la que aumenta la sangría de despidos en la prensa, la destrucción de empleo en otros sectores y los recortes en sanidad, servicios sociales, cultura y educación. Otro frente, éste último, que amanece mañana con colegios sin dinero para luz, agua o limpieza; con miles de profesores despedidos; con padres indignados por el intento de que les cobren las fiambreras en los comedores escolares; con la universitarios de Madrid, de Las Palmas y de otras capitales protestando en las aperturas de curso, encerrados en facultades o llamando a la movilización por el aumento de las tasas, la paralización de los proyectos de investigación y las desigualdades en el acceso a la educación que ha creado este gobierno. El mismo al que parece preocuparle poco su destrucción de bienes públicos y derechos que tardaron muchas décadas en conseguirse; que cada día nos devalúa un poco más a los ciudadanos y obvia que la formación, el conocimiento, la cultura y el periodismo son los mecanismos que iluminan el futuro y logran que un pueblo progrese.

 

Cada día se producen numerosas bajas de periodistas. Sólo nos quedan francotiradores y algunos soldados que se esfuerzan, con poco sueldo y esperanzas de sobrevivir, en quitarle las máscaras a la máscara de la realidad, en decirnos que España es una gitana de plástico encima de las televisiones de Alemania. Que a este paso, sin periodismo, la democracia carecerá de conciencia, de voz, de rebeldía y libertad.

 

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